
A medida que desciende el nivel del agua en la cuenca del río Sinú, comienzan a evidenciarse las graves consecuencias de las inundaciones en zonas rurales del departamento de Córdoba. En los potreros, los cuerpos del ganado que quedó atrapado por la creciente revelan la magnitud de la emergencia.
De acuerdo con reportes preliminares del sector ganadero, más de 4.000 reses habrían muerto como consecuencia de las lluvias y el desbordamiento. Además, cerca de 450.000 cabezas de ganado resultaron afectadas y tuvieron que ser movilizadas de manera urgente hacia terrenos más altos para evitar mayores pérdidas.
El presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie, señaló que la emergencia impacta al menos 113 veredas y ha dejado 4.778 fincas afectadas. Las inundaciones también destruyeron extensas áreas de pasturas, lo que agrava la situación económica de miles de familias ganaderas y agricultoras que permanecen en medio de la crisis.
Las autoridades y gremios continúan evaluando los daños mientras avanza el retiro de las aguas, en un panorama que deja profundas pérdidas productivas y sociales en la región.

