
Lérida está en alerta por una emergencia medioambiental y de suministro de agua, con temperaturas que han llegado a los 42 grados centígrados. La situación provocó que se secara por completo la quebrada La Menor, que es la principal fuente de captación para el acueducto de la vereda Padilla y dejó sin acceso regular al servicio a las familias de la zona. La Alcaldía y el Cuerpo de Bomberos, para atender la contingencia, han tenido que repartir agua potable por medio de camiones y vehículos tipo turbo.
A la falta de agua se suma una emergencia por incendios forestales que completa más de 15 días. De acuerdo con el secretario de Planeación, Rubiel Tafur, las conflagraciones inicialmente habían afectado unas 150 hectáreas, pero la cifra ya supera las 400. En las últimas horas, algunos focos se reactivaron y llegaron a amenazar viviendas ubicadas en sectores rurales del municipio.
Para controlar las llamas se encuentran trabajando los cuerpos de Bomberos de Lérida, Guayabal, Líbano y Murillo y la Defensa Civil. También llegaron 12 unidades del Cuerpo de Bomberos de Bogotá, equipadas completamente para reforzar las operaciones y apoyar a los organismos locales que desde hace varios días enfrentan la emergencia.
Ante la dificultad para controlar algunos puntos por tierra, las autoridades esperan habilitar apoyo helicoportado para realizar descargas de agua y contener los focos que continúan activos. Mientras tanto, se mantiene el llamado a la comunidad para evitar cualquier actividad que pueda generar nuevos incendios, en un escenario marcado por la sequía, las altas temperaturas y la disminución de las fuentes hídricas.

