
El terremoto provocó una emergencia que no termina para las familias que perdieron sus viviendas o que no pueden volver a ellas por los daños estructurales. Ahora, los que buscan dónde vivir de forma temporal, tienen otro problema: el precio de los arriendos está creciendo.
En diversos barrios de Cali, una de las ciudades más golpeadas por el sismo, la demanda de viviendas en alquiler creció de manera importante, luego de que cientos de familias dejaran sus viviendas dañadas.
La situación ha generado preocupación entre los afectados, muchos de los cuales deben asumir gastos adicionales mientras esperan que comiencen a materializarse los subsidios de arrendamiento anunciados por el Gobierno.
En algunos hogares, la búsqueda de una vivienda disponible no sólo se complica por la falta de oferta, sino por los altos precios que deben pagar para acceder a un espacio en condiciones adecuadas.
Las autoridades han anunciado fondos para ayudar, de forma temporal, a las familias que no pueden permanecer en sus casas, pero, para ello, se requiere primero identificar a los afectados y las condiciones en las que se encuentra cada vivienda.
Con los censos y las evaluaciones de los inmuebles en proceso, las familias siguen buscando soluciones para garantizar un techo y seguir con sus actividades cotidianas.
De esta manera, el incremento de los arriendos se vuelve una nueva dificultad para los hogares afectados, en medio de una emergencia que apenas inicia su etapa de recuperación.

