Reconocer y garantizar este derecho no solo responde a un mandato legal, sino que también fortalece el tejido social del departamento, al permitir que diversas expresiones religiosas y espirituales puedan coexistir en un ambiente de respeto, tolerancia y construcción colectiva del bien común.
La pluralidad religiosa en el Tolima ha demostrado ser un pilar fundamental para la promoción de valores como la solidaridad, el respeto, la honestidad y el amor por la vida. Las diferentes confesiones religiosas, iglesias, comunidades y asociaciones de fe vienen desarrollando acciones significativas en territorios urbanos y rurales, contribuyendo activamente a la reconciliación, el desarrollo comunitario, el cuidado de la vida y la transformación de entornos marcados por la vulnerabilidad.
En este sentido, el Estado no favorece ninguna creencia en particular, pero sí reconoce y valora el papel de las organizaciones religiosas como aliadas en la construcción de paz, en la prevención de violencias y en la promoción de una cultura de convivencia basada en principios éticos y espirituales.
"La libertad religiosa no es un favor, es un derecho que fortalece nuestra democracia y permite la construcción de una sociedad más justa, solidaria y humana", señaló Lina Alejandra Sandoval Hernández, directora de Derechos Humanos, Justicia, Paz y Libertad Religiosa del Tolima.
Hoy más que nunca, se hace necesario cultivar desde las instituciones públicas y desde los espacios comunitarios, una ética basada en el respeto por la diversidad religiosa, como camino para rescatar el valor de la vida, la dignidad humana y la convivencia pacífica.
La Gobernación del Tolima invita a toda la ciudadanía a seguir reconociendo la espiritualidad como un recurso valioso para la vida en comunidad, el bienestar colectivo y la construcción de un departamento incluyente y plural.