
Quien llega a Murillo siente que entra a una postal viva. Las casas de madera, el sonido del agua que baja desde el páramo y la majestuosidad del Nevado del Ruiz, que se asoma vigilante, hacen que este rincón del Tolima sea un refugio para el alma. La alcaldesa Camila Sánchez lo sabe, por eso ha dedicado su gestión a algo que parecía un sueño: la internacionalización de Murillo.
Su objetivo ha sido claro: que viajeros de todos los rincones del mundo conozcan la Perla del Norte, que experimenten la vida campesina, el olor a campo recién llovido, el silencio profundo del páramo y la calidez de una comunidad que recibe siempre con café caliente y trucha recién preparada.
El reconocimiento otorgado a Murillo no solo confirma su belleza natural, sino también la fortaleza de un modelo de turismo sostenible que crece de la mano de la Secretaría de Cultura y Turismo del Tolima, que de la mano del secretario Alexander Castro, ha apoyado la promoción, el acompañamiento técnico y la consolidación de rutas turísticas diseñadas especialmente para atraer a familias, jóvenes, adultos mayores y aventureros.
En estas rutas, avaladas y presentadas ante ONU Turismo, los visitantes pueden caminar entre frailejones, sumergirse en aguas termales, conectar con campesinos que han convertido sus fincas en experiencias vivas y descubrir sabores que solo se encuentran en lo más alto del departamento.
“Queremos un turismo que trascienda generaciones. Un turismo que no se moda, sino herencia”, afirmó Camila Sánchez.