
Por allá en los noventa, el ex técnico de la Selección Colombia, Francisco Maturana, acuñó la frase: “perder es ganar un poco”. Ahora, el senador Óscar Barreto invirtió esa máxima, tras los resultados de las elecciones legislativas del fin de semana: “ganar es perder un poco” o tal vez mucho.
El Partido Conservador, a pesar de refrendar sus tres curules en la Cámara por el Tolima, recibió un duro golpe electoral que alcanzó a poner en riesgo la victoria de Santiago Barreto en el Senado, y que, además, ‘desnudó’ la evidente indisciplina interna, por un innegable y lesivo fenómeno de fuga de votos.
Las pruebas están todas ‘a la orden del día’. Una radiografía general evidencia que los votos totales obtenidos en Cámara por el ‘Barretismo’, están muy lejos de lo que recaudó el sobrino del ‘altísimo’, pese a que la orden organizacional era endosarle la mayoría de los electores.
Las cifras no mienten
Pero la situación se vuelve mucho más crítica a la hora de aterrizar las evaluaciones a los territorios. En Rioblanco, por ejemplo, Delcy Isaza se alzó con más de 2.500 votos, pero Santiago allí solo marcó 1.255, y en Santa Isabel, donde Gerardo Yepes logró 954 sufragios, Barreto Triana apenas alcanzó los 500.
En Melgar, Alejandro Martínez superó las 3.600 personas respaldándolo en las urnas, pero por Santiago solo marcaron 1.120, y en San Luis, Alvira arrasó con algo más de 3.400 votos, de los cuales a Barreto Jr. solo le correspondieron 808. Dirían algunos: ‘blanco es, gallina lo pone y frito se come’.
Bloque de búsqueda
Claramente, Óscar Barreto Quiroga tendrá que poner orden en la casa y consolidar un ‘bloque de búsqueda’. A esta hora, la lista del ‘Barretismo’ está próxima a los 180 mil votos para la Cámara de Representantes, mientras que Santiago, pasando ‘afugias’ en la recta final del conteo, apenas se acerca a los 70 mil, a 1.500 votos del último senador electo por el conservatismo.
Además, detrás de la fachada de las tres curules y de la ‘judía’ que evidentemente le aplicaron con su apuesta al Senado, Óscar Barreto solo se quedó con Delcy Isaza como su única ficha ‘propias tropas’, porque Guillermo Alvira es más un inquilino transitorio que le debe lealtad a la gobernadora Adriana Matiz -no al exgobernador-.
Además, al representante Alejandro Martínez le tocó remar contra la corriente barretista, que quería verlo quemado por impulsar a un Gerardo Yepes que quedó relegado al cuarto lugar de la lista, con más de 26 mil votos. Martínez, consolidó su propia estructura en municipios como Melgar, Icononzo, Cunday, Villarrica y Prado. En El Espinal, de la mano del diputado Mauricio Ortíz, el congresista pudo sostener su credencial en el Capitolio.
Si, Óscar Barreto ganó con su sobrino Santiago, pero cedió terreno electoral en el departamento, pasando de 90 mil votos en 2022 a menos de 70 mil en 2026. Para completar, el exgobernador ya debió ‘apretar el botón de pánico’ con los resultados en Ibagué, ciudad que siempre le ha sido esquiva a su organización y donde este domingo, el barretismo sacó 16 mil votos al senado - 15 mil menos que en 2022 - versus los 14.500 votos que obtuvo Miguel Barreto; una victoria agridulce para el - hasta ahora - jefe conservador del Tolima.

Aunque Santiago Barreto ganó en Tolima, el senador Miguel Barreto lo superó en la votación total del conservatismo, asegurando un escaño en el Directorio Nacional.
